naturaleza como recurso económico

¿Podemos dejar de ver la naturaleza como un recurso económico?

El otro día una amiga me decía que quizá deberíamos dejar de llamar a los recursos naturales «recursos». Porque casi siempre vemos la naturaleza únicamente como un recurso económico.

Y hoy, mientras observaba una gallina (y ella me observaba a mí, a ver si le caía bocadillo), me he puesto a pensar en cómo docentes y profesionales de la educación ambiental transmitimos la importancia de conservar la naturaleza, desde las aulas y fuera de ellas.

El artículo de hoy se desmarca un poco del resto. Voy a dar opiniones y a mostrar cómo funciona mi cabeza.

Para hacer un poco de autocrítica como profesional de la educación ambiental y divulgación. 

Tabla de contenidos

Qué maravilla la vidilla

Sí, a veces me quedo observando un bicho o planta y entro como en un trance/ensimismamiento.

Pensando que qué maravilla. Por ejemplo la gallina de hoy.

Qué patas y cómo están dispuestos los dedos para que la sostengan. Con esas escamas que ya me escamaba a mí desde pequeña que las tuvieran igual que los reptiles (para descubrir de adulta que las aves son dinosaurios avianos).

Qué bilateralidad tan perfecta cuando me mira cara a cara.

Esa cresta, orejilla, carilla y barbillas (sí, he tenido que buscar el nombre de todo menos la cresta), con ese movimiento peculiar. Y qué bien le va para regular su temperatura y qué rojo y gelatinoso se ve.

Qué aparentemente distintas somos la una de la otra y en cambio cómo tenemos una sangre tan parecida, igual de roja. Ver sacar sangre a una gallina y ver que la tiene como tú a simple vista impresiona.

Me pasó lo mismo este verano con esta mosca limpiándose.

¿No te parece maravilloso? Esos movimientos perfectamente ejecutados, esa complejidad de la evolución en un cuerpo tan pequeño.

O hace dos días viendo una paloma beber sin levantar la cabeza. Las únicas aves que lo hacen

Como ves, mi mente no para aunque sean animales vulgares y comunes.

Mireia, vuelve a lo de los recursos naturales

Voy, que por primera vez estoy escribiendo a chorro en el blog y no está tan mal. 

Pues sí, lo de los recursos naturales lo enlacé con la gallina. Y una amiga maestra me dijo que los primeros animales que se enseñan en preescolar son el perro, el gato y los animales de granja.  

El pato hace cuac.
La vaca muuuu.
La oveja beee.
Las abejas bzzzz.
Y el perro guau guau.

Y yo pensé: animales de los que extraemos un beneficio y nos sirven para algo.

Las gallinas NOS DAN huevos.
Las ovejas NOS DAN lana.
Las abejas NOS DAN miel.
Y del cerdo se aprovecha todo.

Lógicamente las granjas de los cuentos infantiles son casas tradicionales con un señor con sombrero de paja y tridente. No macrogranjas de ganadería extensiva. 

Felicísimos ellos, además

Pero ese es otro tema del que no voy a hablar ahora que ya me vuelvo a ir por las ramas.

Pues profes y divulgadores también tenéis parte de culpa

Quizá sí. Quizá deberíamos replantear el discurso y hacer más autocrítica como profesionales de la educación ambiental o docentes. 

De mi boca, en clase o actividades con peques, también ha salido:

  • Que las plantas son importantes porque nos dan oxígeno.
  • Que la capa de ozono es importante porque sino nos quemaríamos.
  • Que las abejas son importantes porque polinizan más del 80% de los vegetales que comemos.
Y claro, cuando preguntas a alguien en edad escolar por qué son importantes los árboles o para qué sirven las plantas te responderá lo del oxígeno.
 
Antropocentrismo a tope. Mea culpa. También soy humana y he crecido con ese discurso del utilitarismo de la naturaleza, que ahora lo impregna todo. 
 
Y también lo impregna en otros campos de la educación: «¿Para qué sirve saber hacer ecuaciones de segundo grado? ¿Para qué sirve saber qué es un soneto? ¿Para qué sirve saber cómo llegó cierto dictador al poder? 

Supongo que ves por dónde voy.

Creo que el problema también lo tenemos con los paraquésirve.

Cada vez que alguien en clare hace la pregunta del paraquésirve… bueno, es comprensible, pero cuando la hacen los tutores lesgales de ese alumnado es cómo… no por favor.

¿Cuánto vale la naturaleza?

En el post en el que hablaba de porqué hay que conservar la naturaleza, te decía que conviertiendo en dinero los bienes y servicios que nos da la naturaleza, se calcula que valen 145 billones de dólares al año.

Pero es que ni poniéndole precio, estamos y están (las grandes élites, que ya está bien de que recaiga todo en el consumidor medio/obrero) viendo la importancia de conservar todo esto.

Pues no sé qué más podemos hacer desde la divulgación. A veces siento que el discurso está tan desgastado, que ya nadie escucha. Que hasta que no estemos en un mundo a lo Mad Max, sin agua ni ná, o a lo serie El Colapso, no sé yo si vamos a hacer lo suficiente como humanos para conservar esta belleza.

Porque es bonita y punto

La verdad es que aunque a veces se use la palabra recurso natural como sinónimo de recurso económico, me gustaría que simplemente la naturaleza se conservara porque es bonita, y punto. Por la razón 1 y 6 que te comentaba.

Que todo el mundo flipara al ver una mosca limpiándose las patas o cuando otro animal le mirara cara a cara, como la gallina me miraba a mí, aun siendo un animal doméstico.

Porque los ancestros de esa polillas y escarabajo que verás a cámara lenta en el siguiente vídeo, han sobrevivido a todos cataclismos que ha habido en este planeta. Eso tiene un mérito enorme, aunque no hay sido un proceso consciente. 

¿Entonces qué hacemos?

Sí, he abierto muchos melones y no he cerrado ninguno, así que me gustaría que me dieras tu opinión respecto a:

  1. Si no los llamamos «recursos naturales», ¿cómo los llamamos entonces?
  2. ¿Qué se podría hacer para cambiar nuestra mentalidad utilitarista?
  3. ¿Por qué desde bien pequeños educamos a las criaturas diciéndoles que la naturaleza sirve para darnos bienes y servicios? ¿Aún lo arrastramos de la Biblia?
  4. ¿Por qué les presentamos mundos idílicos cuando en realidad son mundos de explotación? (las vacas y cerdos felices).
  5. ¿Cómo deberíamos cambiar nuestro discurso como profesionales de la educación ambiental  para que cale de verdad la importancia de la conservación?
  6. ¿Qué podemos hacer para que al crecer la gente siga flipando con la naturaleza?
 
Ayúdame a hacer autocrítica, que no sé ni por dónde empezar. Te leo más abajo.

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Mireia Querol

Soy una bióloga que ha hecho de la biología un estilo de vida. Como dijo Baba Dioum, Solo conservamos lo que amamos, amamos solo lo que entendemos y entendemos solo lo que conocemos. Y aquí estoy, intentando ayudarte a que conozcas la naturaleza para amarla y conservarla.
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Hola, Mireia. Qué reflexión más oportuna y acertada. Yo me pregunto eso mismo muy a menudo últimamente. Este verano he pasado mucho tiempo con la gente del pueblo, y no paraba de chocar con la imposibilidad de hacerles ver que todo lo que alberga la naturaleza son tesoros que tienen un valor intrínseco por sí mismos, simplemente por el hecho de existir.

¿Cómo convences a alguien que responde «¿Y qué más da?» si protestas porque el gato acabe de matar un pájaro? ¿Cómo le vendes a alguien el valor de los seres vivos si su primera reacción ante cualquier cosa que pase por delante de sus pies es pisarla?

Supongo que aferrarnos al argumento utilitarista antropocéntrico es el mal menor… Una forma de empezar por algún sitio: «esa serpiente que acabas de matar ya no va a cazar más ratones de los que tanto te quejas». Lo malo es que esa primera etapa se está demostrando tan ardua y duradera, que corremos el riesgo de olvidar el objetivo último, el de llegar a apreciar la naturaleza por lo que es, no por lo que nos da.

Yo con las generaciones que me preceden he perdido ya la esperanza, aunque no la paciencia. Prefiero concentrar mis esfuerzos en las que nos sucederán. Mis hijas tienen el mensaje mucho más interiorizado, por ejemplo. Lamentablemente, ellas mismas notan que son la excepción a la norma, incluso entre otras criaturas que también se presentan como clásicos «amantes de los animales» (de los que resultan atractivos y monos para el interés infantil, claro).

Queda mucho por andar…

Paco

Bueno, lo de los pueblos tiene sentido porque la “naturaleza” es el enemigo, se quiere comer tus cosechas, es una plaga, etc.
El problema es que con la crisis se esta exagerando ese lenguaje agresivo, el monte “abandonado”, miles de hectareas no productivas, etc, etc.
Mala solucion tiene este problema, cada vez mas alejados de la naturaleza.

Paco

Si, pero es que la definicion de plaga es muy variable. Y la naturaleza siempre se ve desde la perspectiva humana, los pajaros te comen la fruta, las culebras son venenosas, el lobo mata el ganado. Al final ellos (mundo rural) son los primeros que ven lo que les rodea como un recurso. Si aporta beneficios (economicos) es util, sino por desgracia molesta.
Quizas antes si que habia algo de conciencia de no hacer excesos (los recursos debian durar), ahora hay mucho de «si no lo uso yo lo usa el vecino, para eso lo hago yo».
Lo de abandonado/no productivo es el nuevo «poner en valor» de los politicos por aqui. Siguen sin entender el funcionamiento de los ecosistemas y lo que se nos viene encima.