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¿Por qué no salen más las mujeres a pajarear? Así nos sentimos las mujeres en el campo

Si te gusta salir al campo a ver pájaros o cualquier animal o planta, te habrás dado cuenta de dos cosas:

  • Si vas en grupo, la mayoría de personas del grupo son hombres.
  • Si vas sin compañía, la mayoría de personas solas con las que te cruzas son hombres.

Incluso si te dedicas profesionalmente trabajando en el campo (y hablo en el ámbito de la biología y similares, no de la agricultura o ganadería, pero también pasa) las experiencias que habrás vivido son distintas según si eres hombre o mujer. Más hostiles si eres mujer, evidentemente.

En este artículo podrás leer los testimonios de mujeres aficionadas al campo y profesionales. También indagaré sobre las causas de porqué hay menos mujeres en el campo.

En la Comunidad Biologueando tenemos un canal específico de ecofeminismo y muchos otros para debatir sobre este y otros temas. Entra aquí para unirte.

¿Qué perfil de mujeres salen a disfrutar del campo?

Según mi experiencia, que es sesgada y por eso me gustaría que la enriquecieras en los comentarios, el perfil mayoritario de mujer que veo en mis salidas naturalistas es:

  • Mujeres solteras.
  • Mujeres heteros que vienen con su pareja hombre y no tienen hijos.
  • Parejas de lesbianas sin hijos.
mujeres en el campo machismo

Aunque puede que en comunidades naturalistas o grupos de WhatsApp haya bastante paridad, a la hora de salir al campo, los que salen más son los hombres. Así que el interés por la naturaleza también está en las mujeres. Pero salimos menos.

Esto tiene varias causas.

Por qué las mujeres salen menos al campo a disfrutar de la naturaleza

En mis conversaciones con otras personas y por mis percepciones en otros ámbitos como mujer, las causas de por qué las mujeres salimos menos al campo las he resumido en tres puntos.

Evidentemente se trata de generalizaciones. Ya sé que tú no eres así o conoces a alguien a quien no le pasa.

Antes de que nadie se exalte.

Y si eres hombre y te pica lo que vas a leer, quizá es que necesites revisarte.

1. Las mujeres siguen soportando más cargas familiares

Aunque han cambiado mucho las cosas, esto es así. Especialmente si hay hijos en la familia o personas dependientes o mayores. Las mujeres dedican más horas a las tareas domésticas y a los hijos. Y la carga mental invisible, de la que poco se habla, es mayor en las mujeres.

Como la mayoría de actividades de ocio (como salir a pajarear) son en fin de semana, mientras los hombres salen a disfrutar del campo (o a ir en bici, etc.) sus parejas mujeres se encargan de los hijos o de la casa. O salen con sus amigas en situación similar (=van con los niños al parque).

2. Las mujeres tenemos más miedo de salir solas

A las mujeres nos han educado en el miedo de lo que nos puede pasar si salimos solas a la calle. Y en general, a ser más precavidas con nuestra integridad física (y la de los demás). Ahí están los datos de accidentes de coche, por ejemplo.

Si es de noche, salir sola es mucho peor.

Si es estar un paraje solitario, también.

Y vivimos en ese constante estado de alerta.

¿Qué hay más solitario y lleno de peligros percibidos que la frondosidad de un bosque?

Y de muestrear rapaces nocturnas o anfibios de noche, ya ni hablamos…

3. Las mujeres estamos más incómodas en grupos formados por hombres

Hay muchos hombres que, aunque lo hagan inconscientemente, valoran menos los conocimientos o capacidades de las mujeres. Y eso nos hace sentir terriblemente incómodas. Esto se manifiesta en:

  • Infantilizándonos o sobreprotegiéndonos.
  • Hablándonos o corrigiéndonos con condesdencencia.
  • Intentando demostrar que son los que más saben de todo (de especies, de cámaras, de prismáticos). Y que saben más que tú, que eres mujer, claro.
  • En resumen: haciéndonos mansplaining.

Otra razón por las que estamos incómodas en ciertos grupos de hombres es porque -sin darse cuenta, espero- hacen bromas machistas entre ellos.

Sin caer en la cuenta de que nos puedan ofender. Aunque se refieran a otras mujeres.

Ese colegueo masculino de palmadas en la espalda y jojojo, supongo que me entiendes, no nos va a todas.

Y por último: yo no lo he experimentado, porque tengo el sesgo que los hombres que disfrutan de la conservación y contemplación de la naturaleza son gente de bien (aunque hay excepciones). Pero puede que haya mujeres que no les guste salir al campo con grupos de hombres por miedo a que las hagan algo.

Así que hay muchas mujeres que deciden quedarse en casa por si el grupo estará formado por casi todo hombres. Aunque luego fueran majísimos.

O se quedan en casa porque no tienen nadie con quien ir y les da miedo.

Es una pena, sí. Pero todos estos puntos se resumen en una sola palabra que tanto molesta a algunas personas: patriarcado. Que afecta tanto a hombres como mujeres.

Testimonios de mujeres que han sufrido machismo en el campo

Vamos ahora con los testimonios de mujeres que respondieron a la newsletter en la que trataba este tema.

Naturalistas aficionadas, técnicas de campo, biólogas… tienen mucho que decir.

Si quieres que tu testimonio se añada a esta recopilación, escríbeme. Lo publicaré aquí respetendo tu anonimato.

Eva: no entres a la finca con la menstruación, que calientas a los venados

Yo trabajo como técnica de campo haciendo censos de fauna en una consultoría ambiental.
Llevo 2 años en este trabajo y ya he tenido que vivir varias situaciones machistas, como por ejemplo menospreciar mi trabajo en algunos casos diciendo que el avistamiento que yo había visto no era un águila imperial porque su sobrino que se «dedicaba» al mundillo decía que era imposible que hubiera esa especie en ese lugar, o que cuando estuviera con la menstruación no podía entrar a la finca porque «calentaba» a los venados.


También me han perseguido varias veces por el campo.


No suelo salir de nocturnas en sitios que no conozco mucho ya que me da mucho miedo estar sola en el campo y no saber por dónde escapar, por supuesto nunca me suelo alejar más de un metro del coche cuando es de noche, así que suelo tirar de búsqueda de egagropilas para conseguir este tipo de datos.


Me da mucha rabia que cuando suelen ver a una mujer joven menosprecien su trabajo.
No seré la mejor dentro de este mundo, pero creo que estoy capacitada para realizar bien este trabajo, y así lo consideran mis jefes.


Las situaciones que me han ocurrido siempre han sido con personas ajenas a mi empresa, en ellos tengo respaldo, pero muchas veces me canso de tener que pedir ayuda.


Me apetecía contarte un poco sobre mis experiencias, así se explica un poco porque las mujeres salen menos al campo, porque no todas quieren o pueden aguantar este tipo de situaciones.

Eva, técnica de campo

Laura: mi experiencia es positiva, pero desconfían de mis conocimientos y mi juventud.

Hola! Me llamo Laura y soy ambientóloga y técnico de avifauna y quería aportar mi experiencia al hilo tan interesante que estás haciendo.


Mi experiencia es positiva, me adentré en el mundo del pajareo y bicheo al comenzar la universidad. Es cierto que todos los grupos y actividades ornitológicas estaban lideradas por hombres, pero casualmente la gran mayoría de asistentes éramos chicas. En mi caso estos hombres nunca han tenido ningún comportamiento machista hacia nosotras, menos mal, siempre atentos y felices de ver que las chicas nos interesasemos en el tema.


Mis experiencias laborales han sido diversas. En primer lugar he trabajado de vigilante ambiental en parques eólicos y pasaba mucho tiempo con otros compañeros, ellos son más pero casi la mitad ya éramos chicas, y al igual que en la universidad no he tenido problema alguno con ellos. Sin embargo en mi actual trabajo es distinto.

Ahora mismo soy guía de ruta y educadora ambiental, pues bien, no son pocas las veces que en el campo, llevando grupos de gente, desconfían de mis conocimientos, esto pasa cuando afirmo algo sobre algún ave o elemento del paisaje, de vez en cuando algún hombre me contradice. Hombre que por supuesto no tiene ninguna formación en el tema.

También me ocurre a la hora de guiar el sendero, muchas veces me preguntan «estás segura de que es este camino? Yo creo que no, que es por tal lugar ..». Yo no quería ser mal pensada en primer lugar y decía bueno, será porque desconfían de mi juventud (tengo 29 pero aparento mucho menos porque soy pequeña y sufro de acné, lo que me infantiliza la cara).

Un día metieron a un compañero nuevo de trabajo, más joven que yo, el resto somos todas chicas. Pues me di cuenta de que nunca le contradecían en nada, siendo más joven e inexperto que yo. Hemos hablado del tema otras compañeras, él y yo, y a todas nos ha ocurrido lo mismo, menos a él.


En grupos de niños pequeños ya, ni que contar… «Que tu eres científica?????» No son pocas las veces que lo oigo.


Pero bueno, en general tengo una buena experiencia. Gracias por este trabajo qué estás haciendo, es muy útil y necesario 🙂 un saludo!

Laura, ambientóloga y técnica de avifauna, guía de naturaleza y educadora ambiental, 29 años

Patricia: pasaban de mí, me hacían sentir inferior. Me encantaban esas sesiones pero me acaban drenando mucho

Me llamo Patricia, tengo 24 años y soy bióloga marina aunque también me interesa cualquier tipo de naturalismo. Pensé en contestar tu correo porque yo he tenido experiencias similares.

El año pasado estuve de voluntaria en sesiones de anillamiento paseriformes (en medio del monte) y censo de  aves marinas (en una islita). En el 97% de los casos era la única mujer, y aunque es verdad que iba con un amigo mío, la mayoría del tiempo sentía que pasaban de mí y me hacían sentir inferior. Al final decidí ir sólo si sabía que iba otra mujer porque aunque me encantan esas sesiones me acaban drenando mucho y casi que necesito más tiempo para recuperarme después de lo que acabo aprendiendo, sobre todo si son sólo señores mayores.

Respecto a la seguridad, sigue pasando un poco lo mismo. En mi entorno hay hombres que se van sólos o con un amigo a ver serpientes o anfibios en medio de la noche. Mientras que entre mis conocidas, ninguna haría eso a no ser que fuéramos un grupo más numeroso.

Muchas gracias por tus correos, te leo cada lunes.

Patricia, bióloga Marina, 24 años

Concha: he sentido menosprecio e indefensión realizando mi trabajo. No he tenido mucha ocasión de hablarlo con otras colegas

Me ha sorprendido gratamente el tema que has sacado a la luz sobre los grupos de pajareo y como nos sentimos las mujeres en ellos. Solo quería decirte que, además de esas situaciones, las mujeres que por nuestro trabajo y/o afición hemos salido SOLAS al campo, nos hemos visto sometidas a todo tipo de situaciones “desagradables”.

Actualmente hay más gente en el campo, pero hace 40 años (ahora tengo 64) cuando yo empecé a trabajar realizando censos de acuáticas, casi no me encontraba a nadie. No he tenido mucha ocasión de hablarlo con otras colegas y es algo que siempre quedará para mi como “riesgo laboral” : una chica joven sola en el campo, algo buscará.

Para mi, además del menosprecio que por ser mujer he podido sentir, lo que más me ha marcado ha sido la indefensión “realizando mi trabajo”. No sabes la de veces que he tenido que recoger el catalejo, montarme en el coche e irme sin terminar el trabajo porque alguien se empeña en que tú estás allí para “satisfacer su necesidad y su ego”. Aprendí defensa personal (…).

Gracias por leerme y por dejarme transmitir esta realidad que seguro es compartida por otras mujeres que, como yo, salíamos solas al campo en unas épocas (años, 80, 90…) en que lo del “medio ambiente y los pájaros” no era entendido como ahora. Gracias de nuevo Mireia. 

Concha, bióloga, 64 años

Elvira: No me contrataron por ser mujer. Pero he conocido muchas mujeres capaces y valientes que me inspiran y me ayudan a seguir pa’ alante.

Yo buscando trabajo en viveros con el titulo de FP de Gestión Forestal y experiencia previa me dieron un vistazo de arriba a abajo y me dijeron que no me contrataban: » por mi condición».

Te puedes imaginar lo perpleja que me quedé, tanto que tuve que preguntar cuál era esa condición…

¡Lívida me quedé de que la condición en cuestión fuese ser mujer!

Allí que me fui con mi rabia y con mi tristeza a otra parte, determinada a hacer huequito en este campo que es tan nuestro como de cualquiera.


Por suerte desde entonces he conocido muchas y muchas mujeres capaces y valientes que me inspiran y me ayudan a seguir pa’ alante.

Elvira, gestora forestal.

Daniela: mis experiencias en Cataluña han sido positivas, pero no en Alemania

Mis experiencias en el mundo de la ornitología (con los compañeros varones) aquí en Cataluña son muy positivas. Me siento igual, recibo apoyo sin despreciar y se valoran mucho mis conocimientos.

En cambio, experimenté experiencias negativas en Alemania (minusvaloración de mi trabajo y de mis capacidades).

Daniela, ornitóloga

Núria: nunca he tenido ninguna sensación de ser tratada diferente

Es un mundo mayoritariamente de hombres, pero tengo más de 50 y las mujeres de mi entorno hemos salido y salimos solas, hacemos búsqueda de campo en lugares bien solitarios y de difícil acceso.

He trabajado y disfruto con grupos de hombres y nunca he tenido ninguna sensación de ser tratada diferente, ni con paternalismo ni desprecio por ser mujer, todo lo contrario.

He leído los testimonios de tu blog y me sorprende el testimonio de mujeres de menos de 30 años que no se encuentran a gusto en grupos mayoritariamente masculinos o que les da miedo salir solas. Las mujeres de las que te hablo somos madres, hetero con pareja y vivimos en familia. En ocasiones incluso me llevaba a los hijos a alguno de los trabajos, sin la figura masculina.

Bien, me doy cuenta de que yo misma o las de mi alrededor, biólogas mayoritariamente, debemos ser un testimonio singular.

Núria

Marta: muchas veces tenía que ir acompañada del otro técnico de campo para poder terminar el trabajo

Me llamo Marta y soy técnico de campo, ornitóloga y aficionada a los anfibios.

He trabajado en diferentes cosas: proyectos LIFE, consultorías, rutas, educación ambiental…

Frases de cuando trabajaba en el LIFE en el que tenía que visitar agricultores para ver si realizaban las medidas asociadas a custodia del territorio. Contexto: zona del interior rural del norte de Portugal.

– ¿En tu ONG solo escogen princesas?
– Lo que tienes que hacer es buscarte un novio.
– Será que aún no has conocido un hombre de verdad si aún no estás casada.
– Vaya, la española da miedo. Así no vas a encontrar marido.

Lo peor: que los agricultores eran jóvenes o de mediana edad. El único que me trataba como a una persona solvente era el señor mayor. Con respeto, normal, como una igual. Muchas veces tenía que ir acompañada del otro técnico de campo (un italiano muy serio de dos metros) para poder terminar el trabajo.

También he trabajado en consultoría ambiental, en concreto lo peor era cuando trabajaba con una gran energética.

– Frases como: «Marta, el mundo de la obra es muy duro. Tienes mucho que aprender. Tú solo mira y calla«.
Mansplaining a toneladas.
Encerronas para intentar meterme miedo y que no pusiera en los informes lo que acababa de ver.
– Lo peor: dar tu vuelta por la obra, pararte en una zona alejada de la gente para contestar correos o hacer llamadas… y que aparezca un obrero a decirte: «¿Qué haces tan sola, caperucita?«.
Insinuaciones mas o menos directas o indirectas de los responsables de las diferentes obras, comentarios subidos de tono… eran el día a día.

El motivo por el que finalizaron mi contrato en esa consultora fue que el promotor se quejó de mi «poca profesionalidad» por no permitir que se me ninguneara o pisoteara en las reuniones y en las tomas de decisiones, y negarme a «ver oír y callar» como me habían dicho en mis primeros días (aclaro, me lo dijeron los clientes de mi empresa, no mi empresa). Sin embargo, no sentí apoyo ninguno de mi empresa a pesar de que desde el minuto uno informé a mis superiores.

El equipo de campo éramos tres chicas y un chico. Nosotras tres hemos sufrido lo mismo por parte del promotor… y la misma falta de empatía y de protección por parte de la empresa.

Como guía de buceo, tanto en Murcia como en Egipto también he sido menospreciada, tanto por clientes como por jefes o compañeros (en Egipto yo era la unica chica y la única española). En Murcia había una especie de sobreprotección (evitar que las chicas hiciéramos trabajos pesados por ejemplo, pero tampoco nos permitían guiar las mejores inmersiones…)

En fin, esto son solo algunas pinceladas. Aclaro que soy una mujer fuerte, que no se calla y que expresa su incomodidad en los grupos de pajareo cuando se hacen comentarios machistas por ejemplo. Quizás por eso se ha considerado «que doy miedo» y se me ha apartado de las responsabilidades en los sitios donde he protestado por ello.

Ahora mismo me he hecho autónoma por salud mental… Mi principal razón ha sido seguir trabajando en este campo pero poder evitar a este promotor.

Gracias, Mireia, por visibilizarlo

Marta, ténica de campo y ornitóloga

Espero que este artículo, y especialmente los testimonios de estas mujeres, te hayan hecho reflexionar, sea cual sea tu género.

  1. Si eres mujer, puedes enviarme tu testimonio para seguir visibilizando este problema y servir de inspiración para otras mujeres.
  2. En la Comunidad Biologueando tenemos un canal específico de ecofeminismo para debatir sobre este y otros temas. Entra aquí para unirte.
  3. Sea cual sea tu género, también puedes dejarme tus comentarios aquí abajo.
  4. En el podcast La Radio del Somormujo también exploraron el tema de la menor representación de mujeres en la ornitología. Puedes escuchar el programa aquí.

Mireia Querol

Soy una bióloga que ha hecho de la biología un estilo de vida. Como dijo Baba Dioum, Solo conservamos lo que amamos, amamos solo lo que entendemos y entendemos solo lo que conocemos. Y aquí estoy, intentando ayudarte a que conozcas la naturaleza para amarla y conservarla.
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