7 razones por las que hay que conservar las especies

7 razones por las que hay que conservar las especies

Pérdida de biodiversidad. Conservación. Extinción de las especies. Cambio climático, cambio global. Son palabras (y seguro que se te ocurren muchas otras) utilizadas a menudo y sin embargo, ¿te has parado a pensar por qué es importante conservar las especies? ¿para qué invertir tanto dinero en salvar una especie? Hoy vas a descubrir 7 razones por las que hay que conservar las especies y por qué todo el mundo debería conocerlas.

¿Qué es la biodiversidad?

Pero empecemos por el principio. Definición fácil y rápida de biodiversidad:

La biodiversidad es la variedad de especies.

Punto.

Por poner ejemplos «artificiales»: un campo de trigo no es nada biodiverso (aunque haya miles de individuos solo son de una sola especie). En cambio, un jardín botánico es muy biodiverso (muchas especies distintas aunque solo haya un representante de cada).

Lógicamente hay que conocer la biodiversidad para querer conservarla. Por eso es tan importante la labor, muy poco reconocida socialmente, de educadores ambientales, divulgadores cientifícos, profesorado, maestros, guías de naturaleza…

Y evidentemente de personas que trabajan en investigación y en ciencia, pero como eso te queda un poquito lejos (o no), lo dejo de lado por hoy. Pero que por cierto, tampoco tienen el reconocimiento que merecen aunque algunos los llamen «expertos».

¿En qué estado se encuentra la biodiversidad?

Pues crítico.

No te descubro nada nuevo si te digo que las condiciones actuales de conservación de las especies están mal, muy mal.

Hay muchos indicadores para medir el estado de la biodiversidad. Pero solo como ejemplo, el Índice Planeta Vivo que la WWF utiliza en su informe anual (aquí puedes ver el Informe Planeta Vivo de 2020) muestra que en menos de 50 años se han reducido un 68% el número de especies de animales vertebrados.

Ave entre la basura. Foto: ds_30

Te aconsejo mucho muchísimo que entres en el enlace del informe para ver gráficas con líneas de descenso dramáticas y los problemas que hemos causado a nuestro planeta.

Puede que después tengas que tomarte un respiro. Y somos todos, en mayor o menor medida, responsables. Que no es cuestión ahora de flagelarte porque has comprado algo en un envase de plástico. Pero sí que tienes que conocer 7 razones por las que hay que conservar las especies.

O dicho de otra manera, ¿por qué es importante la biodiversidad?

7 razones por las que hay que conservar las especies

1. Por razones estéticas

Mira este vídeo que está siendo viral últimamente:

Igual que el que sale en el vídeo, de pequeños la mayoría de niños y niñas FLIPAN con la naturaleza. O adoran los animales, o caminar por la hierba, o revolcarse por el barro, explorar el bosque o saltar sobre los charcos.

¿Qué le pasa a mucha gente cuando crece?

Que ven una araña en su casa y pegan un grito y la aplastan.

O tiran la mascarilla al suelo.

O nos subimos a un coche o un avión.

Puede que se deba a que mucha gente ve la especie humana, separada del resto de seres vivos, como si fuéramos una cosa distinta y especial. Nada más lejos de la realidad.

La naturaleza es bonita.

Aunque la belleza y la estética pueda ser un concepto subjetivo, no podemos sino maravillarnos ante la gran cantidad de formas, colores, capacidades y otras características de los seres vivos. Solo hace falta no dormirse cuando hay algún documental en la tele para darse cuenta de la belleza de la biodiversidad (y de la Tierra en general: Geología, también te amamos).

En palabras del ecólogo Ramon Margalef, la naturaleza nos regala organismos con categoría de obras de arte, rarezas y maravillas.

Como éstas:

2. Por razones éticas

¿Con qué derecho aniquilamos, muchas veces innecesariamente, seres vivos que han superado una historia improbable?

Quiero decir, las especies actuales solo representan el 1% de todas las especies que han existido y nosotros vamos y en pocos años las extinguimos. Como la vaca marina de Steller (extinta a los 27 años de su descubrimiento), el dodo (88 años) o el tilacino (125 años).

Tilacino o lobo marsupial. Foto: Mireia Querol Rovira

Todos sus antepasados, han superado las cinco extinciones masivas. Es casi una casualidad que hayan llegado hasta aquí y ahora los llevamos a la sexta extinción masiva.

Todas las especies tienen derecho a estar en el planeta.

3. Por razones científicas

Cada especie representa un enigma científico por sí misma. Investigar y resoler ese enigma (que quizá aún ni se haya planteado) puede ser la solución a un problema que aún no existe. Como por ejemplo, que alguna especie tuviera la clave del tratamiento de una enfermedad que aún no existe. Como la COVID-19, que no existía hace un año.

O que alguna especie tuviera la clave de enfermedades incurables que sí conocemos, pero todavía no hemos descubierto esa especie. Y quizá la hayamos extinguido antes de descubrirla.

Mujer investigando en un laboratorio. Foto: Ernesto Eslava

¿Que cuántas especies existen?

Pues no lo sabemos. Las estimaciones van de 5,3 millones a 1 trillón. Descritas, casi 2 millones. Así que un porcentaje muy bajo de todas las que quedan por describir.

4. Por razones sanitarias

Además del ejemplo anterior (enfermedades incurables cuya cura podría estar en una especie) mucho se habla este año, con el SARS-CoV-2, del paso de virus y otros patógenos que estaban en otros animales y «dan el salto» al humano. Son las llamadas zoonosis.

O especies transmisoras de enfermedades que estaban restringidas a ciertas áreas, se están dispersando hacia otros ecosistemas.

Debido al aumento de las temperaturas, los mosquitos que transmiten enfermedades se están expandiendo a otras zonas del planeta. Foto: skeeze

Y no solo hablo de enfermedades físicas, sino también mentales. Y hace 15 años que se habó por primera vez del Transtorno por déficit de naturaleza. Aunque no es un transtorno médico reconocido oficialmente, quien más quien menos (de los que vivimos en la ciudad) hemos experimentado la fatiga, estrés, mal humor y sensación de ahogamiento de pasar de estar encerrados en una oficina a las paredes de nuestra casa. Día tras día. Y cuando podemos nos vamos de fin de semana al monte o playa, o a darnos un «baño de bosque«. Y es que los beneficios de la naturaleza para la salud son muchos.

5. Por razones ecológicas

Pero no solo de enfermedades causadas directamente se trata. Por ejemplo, la vegetación reduce la erosión y retiene los ríos en sus cuencas. Si se tala el bosque o la selva→ no hay plantas que retengan el agua→inundaciones→pérdidas humanas y económicas.

Son reacciones en cascada en las que la desaparición de una especie o hábitat puede tener consecuencias nefastas para el resto.

Lo de que estamos todos conectados en red y que si se rompe una cuerda se rompe la red y tal.

Cada especie tiene su papel en el ecosistema, y alterarla supone alterar el equilibrio ecológico.

Sin árboles el agua de lluvia se puede volver torrencial, se pierde el mantenimiento de humedad y temperatura, los animales pierden alimento y refugio… Foto: picography

6. Por razones espirituales

Hay muchas civilizaciones y personas que dan a la naturaleza un significado espiritual o religioso. Por ejemplo, desde siempre el Sol ha sido venerado como generador de vida. O los seres vivos y fenómenos naturales están en la cosmovisión de las culturas mexicanas.

La Alianza de Religiones y Conservación (ARC) es una asociación que vincula distintas religiones del mundo. En el 2000, en iniciativa con la WWF, iniciaron acciones para reducir la destrucción del medio ambiente.

Meditando frente a Seljalandsfoss. Foto: Mireia Querol Rovira

7. Por razones económicas

A los que realmente tienen el poder de conservar la biodiversidad (tú y yo lo tenemos, pero en menor medida – a no ser que seas el presidente de una superpotencia mundial-) todas las otras razones al parecer les resultan un poco banales.

Hay gente que solo reacciona cuando le tocan el bolsillo o le interesa cuánto dinero puede generar algo. Pues esa gente no se ha enterado que la biodiversidad se estima que vale 145 billones de dólares al año. Y son datos de 2014.

Se necesitan 2.500 abejas y 21 días de trabajo para obtener un kilo de miel. ¿Te imaginas el sueldo astronómico que tendríamos que pagarles? La de la foto acaba de darse cuenta. Foto: Mireia Querol Rovira

Lógicamente, es muy difícil ponerle precio a algo que no tiene valor, pero el valor económico de la biodiversidad es superior a 145 billones de dólares al año, como has leído antes. Ese precio incluye los «servicios» que usamos gracias a la biodiversidad: el oxígeno que respiras gracias a la fotosíntesis, el agua que bebes que fue retenida por las plantas y suelos, el 100% de los alimentos que consumimos, la polinización por abejas y otros animales de muchísimos vegetales comestibles… La seguridad alimentaria solo se puede mantener conservando la biodiversidad.

A ese precio hay que sumarle toda la investigación que se beneficia de la biodiversidad (por ejemplo, el 35% de los principios activos de los fármacos dependen de la diversidad de especies que habitan distintos ecosistemas), el turismo, y en fin, cualquier actividad económica que dependa de recursos naturales (¿todas?).

En definitiva… (y me pongo dramática)

Si lo miramos desde un punto de vista totalmente antropocéntrico, queda claro que la biodiversidad no es un lujo del que podamos prescindir, sino un recurso esencial para mantener en vida nuestra especie.

Mantener la biodiversidad y el resto de recursos naturales en buenas condiciones (agua, atmósfera, suelos) nos asegura nuestra propia supervivencia. Pero a la mayoría de gente esto no parece preocuparle. Nacerán, consumirán, morirán y les da igual dejar algo para los que vengan detrás o los que viven en el planeta con él.

Una pena.

Foto de portada: montaje de Comfreak

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Verónica

    Muy buen post y los vídeos me han encantado, el último es brutal 😉

    1. Muchas gracias por tu comentario, me alegra que te guste!

      La verdad es que este autor tiene algunos vídeos de este estilo, vale la pena verlos.

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